Apple bajo Tim Cook

Apple bajo Tim Cook

 

Tim Cook el CEO que nunca inventó un producto multiplicó por 11 el valor de Apple. Entrega el mando el 1 de septiembre de 2026. Deja una empresa de casi 4 billones de dólares, una dependencia de China que tardó 15 años en empezar a corregir, y una pregunta abierta sobre inteligencia artificial.

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El 24 de agosto de 2011, Tim Cook recibió una carta de Steve Jobs. Era una renuncia y una recomendación al consejo: nombrar a Cook como sucesor. 6 semanas después, Jobs había muerto.

Los analistas escribieron lo previsible. Cook era brillante para hacer iPhones llegar a tiempo, pero nunca había inventado un producto. La prensa estadounidense lo comparó con Steve Ballmer en Microsoft y le dio menos de 5 años antes de hundir la compañía. Esas predicciones se equivocaron.

Tim Cook heredó Apple valuada en 348 mil millones de dólares en agosto de 2011. La entrega valuada en  4 billones. Llevó la facturación de 108 mil millones a 416 mil millones. La utilidad neta, de 26 mil millones a 112 mil millones. Gastó más de 650 mil millones en recompras de acciones. Y lo hizo sin crear un solo producto que cambiara una industria entera.

Cook venía de IBM. 12 años en operaciones de PCs. Llegó a Apple en 1998, reclutado por Jobs desde Compaq. Su especialidad eran los inventarios. Resumía su filosofía con una frase: el inventario es malvado, igual que en los lácteos, si pasa la fecha de frescura tienes un problema. Jobs lo puso a cargo de la cadena de suministro. Cook desmanteló las fábricas de Apple, externalizó la producción a Foxconn en China y redujo los inventarios de meses a días. Para 2011, ya era CEO.

La relación con Foxconn y China es la historia más grande del mandato, y también la más incómoda. En 2011, alrededor del 95 por ciento de los iPhones se ensamblaba en plantas de Foxconn en China. Cook había diseñado esa dependencia. La concentración le dio a Apple márgenes que ningún competidor podía igualar: mano de obra barata, infraestructura estatal, velocidad de escalamiento que ningún otro país ofrecía. Apple se volvió la marca más valiosa del planeta. Foxconn pasó de ser un fabricante taiwanés mediano a un coloso industrial con más de un millón de empleados. Y China, a cambio de ensamblar los productos de Apple, absorbió durante 2 décadas tecnología, procesos de manufactura, estándares de calidad y conocimiento de ingeniería que alimentaron a su propia industria tecnológica. Hoy, empresas chinas como Huawei, Xiaomi y BYD compiten directamente con Apple usando capacidades que, en parte, crecieron a la sombra de esa misma cadena de suministro.


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La vulnerabilidad de esa apuesta se hizo visible en noviembre de 2022. Las protestas en la planta de Foxconn de Zhengzhou, durante la política china de cero COVID, le costaron a Apple alrededor de mil millones de dólares por semana en ventas perdidas del iPhone 14 Pro. Apple emitió un comunicado a la SEC reconociendo el impacto. Cook empezó a mover producción a India y Vietnam. En los 12 meses cerrados en marzo de 2025, Apple ensambló iPhones por valor de 22 mil millones de dólares en India. La diversificación es real. Es parcial y  llegó tarde.

Ben Thompson, el analista de Stratechery, lo dijo con precisión: «Cook construyó la mejor capacidad de manufactura de productos electrónicos del mundo, y lo hizo de una manera que deja a Apple particularmente vulnerable al deterioro de la relación entre Estados Unidos y China»

Mientras tanto, Cook convirtió a Apple en una empresa de servicios. Cuando tomó el mando, casi todo el ingreso venía del iPhone. Cook pasó la siguiente década vendiendo software y suscripciones a los mismos clientes que ya tenían un iPhone en el bolsillo: App Store, iCloud, Apple Music, Apple TV+, Apple Care, y los 20 mil millones de dólares anuales que Google paga por ser el buscador predeterminado en Safari. En 2014 ese segmento facturaba 17 mil millones. En 2025, 109 mil millones. Aporta cerca del 45 por ciento de la utilidad bruta de Apple. Si fuera una empresa independiente, sería una de las tecnológicas más grandes del mundo. La premisa era simple: cada iPhone vendido es un cliente cautivo durante años. Venderle música, almacenamiento y video multiplica el valor de ese cliente sin tener que conquistarlo de nuevo.

También Cook lanzó categorías nuevas. El exitoso Apple Watch en 2015, con un mensaje confuso que mezclaba joyería con salud. La inflexión llegó en 2017 con el Series 3, cuando Apple aceptó que el reloj era una computadora médica de muñeca. Para 2022, más de 115 millones de personas usaban uno. Los AirPods, lanzados en 2016 con burlas por su forma de cepillo de dientes, se volvieron el producto más copiado del mercado. La categoría Wearables, Hogar y Accesorios facturó 37 mil millones de dólares en el año fiscal 2025, más que las ventas globales anuales de Adidas.

La decisión más limpia del mandato fue la transición a Apple Silicon. En la WWDC de 2020, Cook anunció que Apple migraría sus Mac de Intel a chips diseñados internamente. El primer M1 llegó en noviembre de 2020. La transición se completó en junio de 2023. En 3 años, Apple cortó una dependencia de 15 años con Intel, mejoró el rendimiento por watt de sus laptops varios órdenes de magnitud, y de paso hizo que los Mac volvieran a vender bien después de una década plana. Esa decisión fue estructural, paciente, y posible porque Apple llevaba años diseñando sus propios chips para iPhone.

Los fracasos también son del tamaño de la empresa. Apple investigó un coche eléctrico autónomo durante 10 años. Llegó a tener 2,000 empleados y a gastar mil millones de dólares anuales. Exploró diseños tan distintos como una camioneta retro inspirada en la Volkswagen Bus de los 60. El 27 de febrero de 2024, canceló el proyecto sin haber lanzado nada. Mark Gurman, de Bloomberg, documentó que Cook nunca decidió la dirección estratégica del coche. La indecisión lo hundió.

Vision Pro, lanzado en febrero de 2024 a 3,500 dólares, era la apuesta más ambiciosa de la era Cook. Las proyecciones internas hablaban de millones de unidades. Se vendieron menos de 400 mil en todo 2024. En abril de 2026, según MacRumors, Apple pausó el proyecto para concentrar recursos en lentes de IA más ligeros. Apple, la marca que durante años decidía qué tecnologías estaban listas para el mercado masivo, llegó tarde a su propio criterio con la realidad mixta.

Y queda la inteligencia artificial. ChatGPT se lanzó en noviembre de 2022 y, según reportes posteriores, tomó por sorpresa a la cúpula de Apple. La compañía trabajaba en modelos generativos bajo el nombre clave Ajax, tenía un Neural Engine en sus chips desde 2017. Faltaba urgencia y faltaba inversión. Microsoft, Google, Meta y Amazon comprometieron 380 mil millones de dólares en gasto de capital solo en 2025, casi todo en centros de datos con GPUs de Nvidia. Apple gastó 12.7 mil millones, menos que en 2018.

En la WWDC de junio de 2024, Apple presentó Apple Intelligence y prometió un Siri rediseñado capaz de actuar dentro y entre aplicaciones. Nunca se entregó. En marzo de 2025, Apple admitió que el lanzamiento se posponía. John Gruber, comentarista cercano a Apple durante 2 décadas, publicó un ensayo titulado «Algo está podrido en el estado de Cupertino» donde argumentó que la presentación había sido apenas un video conceptual.

El 12 de enero de 2026, Apple y Google emitieron un comunicado conjunto: Apple licenciaría los modelos Gemini de Google para la próxima generación de Siri, según Bloomberg por alrededor de mil millones de dólares anuales. La compañía que construyó su marca alrededor de la integración vertical y la independencia tecnológica le rentaría la inteligencia a un competidor. Ben Thompson de Stratechery lo dijo con calma: Apple acaba de comprometerse a depender de terceros para la IA en el largo plazo, lo haya admitido o no.

El 1 de septiembre de 2026, John Ternus toma el mando. Tiene 50 años, ingeniero mecánico de la Universidad de Pensilvania, en Apple desde 2001. Fue figura central en Apple Silicon y, según Bloomberg, se opuso al Apple Car y posiblemente al Vision Pro. Una fuente citada por Bloomberg lo describe así: si llevas a Tim entre la opción A y la B, hace preguntas; Ternus decide.

Cook se queda como presidente del consejo. Seguirá siendo el embajador de Apple en Beijing y Washington, donde su capital político es difícil de reemplazar. Esa función, en la geopolítica actual, tiene peso.

15 años de mandato. La facturación se cuadruplicó. El valor de mercado se multiplicó por 11. Los servicios pasaron de ser un renglón menor a generar 109 mil millones al año. Los Mac volvieron a ser competitivos con chips propios. El Apple Watch y los AirPods crearon categorías de miles de millones de dólares. La cadena de suministro que Cook construyó en China permitió márgenes que nadie pudo igualar. Esa misma cadena convirtió a la industria china en competidora directa de Apple.

La inteligencia artificial queda como la asignatura pendiente. Cook apostó a que la IA estaría disponible como infraestructura y que Apple ganaría donde siempre ha ganado: en la experiencia de uso. Puede tener razón. Llega al relevo con esa pregunta abierta. Y un sucesor que, según quienes lo conocen, tiene la costumbre de responder en lugar de seguir preguntando.


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