OpenAI sigue dominando la percepción global de la inteligencia artificial. Para millones de personas, ChatGPT es sinónimo de IA, algo que ni Google logró cambiar con Gemini. Pero mientras OpenAI lidera en alcance y reconocimiento, Anthropic gana terreno con Claude gracias a su reputación técnica y confianza empresarial. La batalla ya no es solo tecnológica, también es una disputa por percepción y dominio del mercado.
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Este 2026 esta carrera ya tiene dos ganadores, no uno. OpenAI manda en el consumo masivo. Anthropic manda en la empresa. Y por primera vez los dos preparan su salida a bolsa casi a la vez.
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Hace tres años parecía una sola historia. ChatGPT salió el 30 de noviembre de 2022 y llegó a 100 millones de usuarios en dos meses, la adopción más rápida de cualquier producto de consumo. Hoy OpenAI declara 900 millones de usuarios activos por semana y 50 millones de suscriptores de pago. Mientras OpenAI ganaba el salón de tu casa, Anthropic ganaba la oficina. Su modelo, Claude, dejó de ser un competidor más para volverse la opción que usan 8 de las 10 mayores empresas de Estados Unidos.
Esto es lo que está en juego, quién va ganando y por qué te debería importar.
Dos marcas, dos apuestas
OpenAI, a traves de ChatGPT, es la empresa que creo la categoría de la Inteligencia Artificial. Luego vinieron las demás.
Sam Altman repite la idea de poner inteligencia útil en manos de cualquiera, y la empresa empuja hacia cada superficie posible: texto, imagen, voz, un navegador (Atlas, lanzado el 21 de octubre de 2025), código (Codex) y hasta hardware, con la compra por 6.500 millones de dólares de «io», la firma del diseñador Jony Ive, el ex artifice de diseño en Apple. También entró en publicidad: su primer piloto de anuncios en ChatGPT llegó a 100 millones de dólares de ingresos anualizados en menos de seis semanas.
Claude desde sus inicios, aposto por lo contrario: una IA prudente, pensada para empresas y apreciada por los desarrolladores. Su origen es una ruptura. En diciembre de 2020, Dario Amodei (entonces vicepresidente de Investigación de OpenAI) y su hermana Daniela (vicepresidenta de operaciones de personal y seguridad) salieron de OpenAI por desacuerdos con el giro hacia el modelo de beneficio limitado y con los lazos cada vez más estrechos con Microsoft. Fundaron Anthropic en 2021. La empresa es una Public Benefit Corporation con un fideicomiso de beneficio a largo plazo que elige parte del consejo. El mensaje de marca va en sentido inverso al de OpenAI: más lento, más estrecho, optimizado para la confianza.
La diferencia se ve en los ingresos. OpenAI factura unos 2.000 millones de dólares al mes, con cerca del 60% del consumo y el 40% de empresas. Anthropic obtiene el 80% o más de sus ingresos de empresas y desarrolladores; las suscripciones de consumo apenas mueven la aguja.
Altman frente a los hermanos Amodei
El contraste de las marcas también es un contraste de personas.
Sam Altman cofundó OpenAI en 2015 y antes presidió la aceleradora Y Combinator. El episodio que lo definió fue su despido el 17 de noviembre de 2023 por el consejo sin ánimo de lucro de OpenAI, que lo acusó de no ser «siempre sincero» en sus comunicaciones. Una carta firmada por unos 700 empleados que amenazaban con dimitir, más una oferta inmediata de Microsoft, forzaron su regreso cinco días después. Una revisión legal posterior lo exoneró y Altman reconstruyó el consejo a su alrededor.
Dario y Daniela Amodei son la otra cara. Dario Amodei, físico formado en Princeton, es la voz de Anthropic. Daniela es el contrapeso operativo, descrita en un perfil de CNBC como cercana y sin prisa, lejos del molde del fundador de IA al estilo Altman o Musk. Forbes calculó a finales de 2025 el patrimonio de Dario en unos 7.000 millones de dólares y el de Daniela en unos 3.700 millones. Dario mantiene un 93% de aprobación entre sus empleados en Glassdoor.
Un detalle interesante dice mucho: en noviembre de 2023, durante la crisis del consejo, OpenAI tanteó a Dario para sustituir a Altman e incluso fusionar las dos empresas. Dijo que no a las dos cosas.
El dinero fluye sin parar
Las cifras de financiación cuesta creerlas.
Anthropic cerró en febrero de 2026 una Serie G de 30.000 millones de dólares con una valoración de 380.000 millones. Mes y medio después, el 31 de marzo, OpenAI cerró una ronda de 122.000 millones de dólares a una valoración de 852.000 millones, la mayor financiación privada de la historia. Amazon puso 50.000 millones (la mayor aportación), Nvidia 30.000 millones y SoftBank otros 30.000 millones. A mayo de 2026, Anthropic ya negocia otra ronda que la situaría por encima de los 900.000 millones.
En ingresos, el ritmo de Anthropic no tiene comparación entre empresas de software para empresas. Pasó de 87 millones de dólares anualizados en enero de 2024 a 1.000 millones en diciembre de 2024, a 9.000 millones a finales de 2025, a 14.000 millones en febrero de 2026 y a 30.000 millones en abril de 2026. El fondo SaaStr lo resumió así: revisaron más de 200 salidas a bolsa de empresas de software y este ritmo de crecimiento nunca había ocurrido.
Donde Anthropic gana sin discusión es en eficiencia. Gastó unos 5.000 millones de dólares en entrenar modelos en 2025, frente a los 20.000 millones de OpenAI. Y según un análisis de SaaStr, Anthropic monetiza a unos 211 dólares por usuario mensual, frente a unos 25 dólares por usuario semanal de OpenAI. OpenAI, por su parte, quema caja a un ritmo que Sacra proyecta en 27.000 millones de dólares en 2026 y 63.000 millones en 2027.
Dónde se usa de verdad
El informe más citado del sector es el «State of Generative AI in the Enterprise» de Menlo Ventures. Dibuja un mercado que se ha disparado: el gasto empresarial en IA generativa se triplicó en un año, de 11.500 millones de dólares en 2024 a 37.000 millones en 2025.
Dentro de ese gasto, el reparto cambió de dueño:
– Anthropic: 40% del gasto en APIs de modelos de empresa, frente al 12% que tenía en 2023.
– OpenAI: 27%, después de partir del 50% en 2023. Casi se ha quedado a la mitad.
– Google(Gemini): 21%.
– El resto (Llama, Grok, Mistral, DeepSeek y otros) se reparte cerca del 12%.
En programación, donde se juega buena parte de la batalla, la distancia es mayor: Anthropic 54% (Claude Code), OpenAI 21%(Codex). Claude lleva 18 meses seguidos arriba en los rankings de código, según el socio de Menlo, Deedy Das. D
Y hay un dato interesante en esta historia. Según datos de Ramp, el 79% de los clientes de pago de OpenAI también pagan por Anthropic. No es un mercado de «o uno u otro». Es un mercado de «los dos». Las empresas, además, son un 70% más propensas a elegir Anthropic en su primera compra de IA.
Las victorias empresariales de Anthropic son concretas: Deloitte desplegó Claude para más de 470.000 empleados en 150 países, KPMG lo integró para 276.000, y la lista incluye a Netflix, Spotify, Uber, L’Oréal y Salesforce. En mayo de 2026, el consejero delegado de Salesforce, Marc Benioff, invirtió 300 millones de dólares de su bolsillo en Anthropic.
OpenAI responde con alcance bruto. Según el Pew Research Center, el 34% de los adultos estadounidenses ha usado ChatGPT, el doble que en 2023, y el 28% de los ocupados lo usa para trabajar. Esa es su gran arma: cientos de millones de personas que ya conocen el producto y lo arrastran a sus empresas.
Los productos
OpenAI no ha dejado de lanzar. GPT-5 salió en agosto de 2025 como sistema unificado y marcó récords en varias pruebas de referencia. La cadencia siguió hasta GPT-5.5 a mediados de mayo de 2026, con arquitectura omnimodal, una ventana de contexto de un millón de tokens en la API y un precio de 5 y 30 dólares por millón de tokens de entrada y salida. En una prueba de trabajo en terminal (Terminal-Bench 2.0), GPT-5.5 batió a Claude Opus 4.7 por 82,7% frente a 69,4%. En paralelo, OpenAI cerró Sora (su app de vídeo) en abril de 2026 y, según un memo interno de Fidji Simo, está fusionando ChatGPT, Codex y el navegador Atlas en una sola «superapp» de escritorio. La fragmentación, dice el memo, los estaba frenando.
Anthropic concentró su energía en un solo producto que se volvió un cohete: Claude Code. Pasó de 0 a 1.000 millones de dólares anualizados en unos seis meses tras su lanzamiento en mayo de 2025, y alcanzó 2.500 millones en febrero de 2026. Su modelo estrella actual es Opus 4.7 (finales de abril de 2026). Alrededor crecieron Claude para Chrome, los complementos para Excel, PowerPoint y Word, y Cowork, una herramienta para automatizar tareas de oficina(si no sabes que es Cowork, aquí tienes una guía completa + prompts) . Anthropic mantiene además una ventaja estructural: Claude es el único modelo de frontera disponible a la vez en las tres grandes nubes: AWS, Google y Microsoft Azure.
El punto débil de Anthropic es físico: le falta capacidad de cómputo. En un informe de abril de 2026 admitió que tres errores habían degradado el rendimiento de Claude Code desde el 4 de marzo y que sus propias pruebas no los detectaron. Dario Amodei lo reconoció en mayo: la demanda de Claude tensiona su infraestructura. Para aliviarla, Anthropic firmó el 6 de mayo un acuerdo con SpaceX por más de 300 megavatios de capacidad.
La guerra de marketing
El choque de marcas se hizo público en la Super Bowl de febrero de 2026. Anthropic emitió cuatro anuncios con un mensaje afilado: «La publicidad llega a la IA. Pero no a Claude». El golpe funcionó. Claude saltó del puesto 41 al 7 en la App Store de Estados Unidos, sus usuarios diarios subieron un 11% tras el partido y las descargas un 32%.
Altman reaccionó en X llamando a los anuncios «engañosos» y «deshonestos». Scott Galloway, profesor de marketing, lo señaló como un error de líder de mercado: cuando vas primero, no nombras a tu competidor. Galloway lo llamó un momento clave en la guerra de la IA y lo comparó con el anuncio «1984» de Apple, con OpenAI en el papel del Gran Hermano.
El blanco del ataque tenía sentido. OpenAI había anunciado en enero de 2026 su entrada en publicidad, con un coste de 60 dólares por cada mil impresiones y un mínimo de 200.000 dólares por campaña. Ese giro es justo la grieta que Anthropic explotó en sus anuncios.
Las crisis, en espejo
Cada empresa tiene su tipo de problema, y son opuestos.
Los de OpenAI son internos y legales. Está la crisis del consejo de 2023. Está la marcha atrás de mayo de 2025, cuando un modelo (GPT-4o) se volvió tan complaciente que la propia OpenAI lo describió como «adulador» y lo revirtió. Está el veredicto del juicio de Elon Musk contra Altman: el 18 de mayo de 2026, un jurado del norte de California desestimó las demandas de Musk por estar fuera de plazo, tras unos 90 minutos de deliberación. Musk anunció apelación.
La crisis que define a Anthropic, en cambio, es externa y política. El 27 de febrero de 2026, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, designó a la empresa como «riesgo de cadena de suministro». El motivo: Anthropic se negó a eliminar dos cláusulas de sus contratos que prohíben usar Claude para la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y para armas totalmente autónomas. Hegseth ordenó que ni el ejército ni sus proveedores hicieran negocios con Anthropic y la llamó «santurrona». Anthropic demandó. El 19 de mayo de 2026, el tribunal de apelaciones del Distrito de Columbia escuchó los argumentos, y la jueza Karen Henderson calificó la medida de Defensa como un «exceso espectacular». El dinero en juego es pequeño (un contrato de 200 millones sobre 30.000 millones de ingresos), pero el precedente pesa mucho.
Anthropic también cargó con su propio golpe legal: en septiembre de 2025 acordó pagar 1.500 millones de dólares para cerrar la demanda Bartz contra Anthropic, la mayor indemnización por derechos de autor de la historia de Estados Unidos, por el uso de unos 500.000 libros pirateados para entrenar sus modelos.
El duelo por salir a bolsa
Lo más probable es que las dos salgan a bolsa en los próximos doce meses. El objetivo interno de OpenAI, según Sacra, es presentar papeles en la segunda mitad de 2026 y cotizar en 2027, con una valoración que podría acercarse al billón de dólares. Anthropic, mientras, levanta su ronda de 900.000 millones.
Hay cuatro cosas que conviene vigilar porque pueden mover el tablero:
– Si se cierra la ronda de 900.000 millones de Anthropic, la brecha de valoración con OpenAI baja de 2,2 veces a casi nada.
– El calendario real de la salida a bolsa de OpenAI.
– El próximo salto de capacidad de los modelos e infraestructura para sostenerlo. Una ventaja clara de cualquiera de los dos en código o en tareas autónomas volvería a repartir el mercado.
La señal más clara vino de Sequoia Capital. Este fondo evitó durante décadas financiar a competidores directos. En enero de 2026 entró en la ronda de Anthropic pese a ser ya inversor de OpenAI. El mensaje: el dinero inteligente espera dos ganadores, no uno.
Posicionamiento: lo que se juega aun en la mente
OpenAI sigue teniendo una percepción fuerte globalmente como el líder de la categoría. Todavía se sigue usado su nombre -chatgpt- para significar «inteligencia artificial». Eso en términos de branding, es un triunfo. Ni siquiera la IA de Google, Gemini, con todo el musculo financiero y técnico que tiene, pudo remover ese percepción del mercado.
OpenAI sigue siendo la empresa más grande por alcance, usuarios y valoración, y tiene el embudo de consumo que ninguna otra tiene. Anthropic es más eficiente con cada dólar y se ha llevado la reputación técnica en programación y la confianza del mundo empresarial. En ingresos brutos, Anthropic adelanta; en netos, OpenAI aguanta el liderato. El reparto recuerda al de Apple e IBM en los años ochenta: dos compañías que dividieron un mercado en vez de eliminarse.
El trabajo que esta haciendo Claude, es impresionante. Pero en branding, a veces no basta la calidad para hacer frente al líder. Esto es una batalla de percepciones.
Finalmente, será interesante saber quién sale antes a bolsa y a qué precio. Y, sobre todo, si alguien rompe el empate técnico con un modelo que deje al otro claramente atrás. Hasta entonces, lo más sensato para casi cualquier empresa es lo que ya hacen ocho de cada diez clientes de OpenAI: pagar por los dos.
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